domingo, 9 de noviembre de 2014

Semana 13: ¡Gracias polígrafo!

Sin saber mucho sobre el tema de la clase, me había dispuesto a poner atención a la última exposición que quedaba, por cosas de la vida creí que Qué la exposición iba a ser mas teórica,  pero la verdad fue que no, y de hecho me pareció una de las exposiciones más entretenidas después de la de los memes.

Cuando la exposición comenzó me di cuenta por donde iba el tema ... ¡las mentiras! Era una de las cosas que más me interesaban saber, no sólo para hablar de ellas en este blog, sino para aprender más de estas para mi vida, ya que las mentiras es algo tan presente en el mundo como el simple hecho de que existe el aire, las plantas, y los seres humanos. 

En la vida cotidiana de toda persona existen las mentiras,  algo que ya es tan común que en muchas ocasiones se ignoran, ahí es para mi, donde aparece el problema.

Como sociedad deberíamos guiarnos por la verdad ¿para que las mentiras? No digo que sea una persona que siempre diga la verdad, pero me da pena por los que mienten y me da rabia conmigo mismo al mentir. Con esta exposición cada vez me quedaba más claro que las mentiras cada vez se hacían más débiles ¿por qué?  Por el simple hecho de que como personas hemos venido evolucionando hasta el punto de crear métodos para identificar cuando otra persona dice mentiras o no.

Creado en 1938, el polígrafo entró en la humanidad para identificar las mentiras en una persona basada en la lectura de su cerebro y nervios, el polígrafo es conectado a la persona y a está sus nervios y emociones lo traicionan, pues este aparato detecta cuando el estado de la persona se altera, característica propia de cuando una persona dice una mentira.

Después de que aprendimos un poco mas sobre este aparato, Pablo nos dió unos tips para detectar tipos de expresiones faciales, los cuales demostraban diferentes tipos de emociones ¿acaso podría ser mejor esta exposición? No sólo se trataba de las mentiras, ahora también de las emociones, a mi parecer fue de lo mejor aprender sobre los estados de ánimo y de cómo podía identificarlos mediante las expresiones faciales, ahora podré saber con mayor certeza, a cuantos mentirosos tengo a mi alrededor.

En mi opinión me parece un poco triste que tengamos que llegar al punto de construir máquinas para poder saber quien dice la verdad y quien no, deberíamos caracterizarnos por ser un mundo en el que no importe que tan grave sea el problema, lo que debería importar es tratar de  llegar a la solución de ese problema, y sé que con una mentira tra otra jamás vamos a obtener nada nuevo, pues quien va con la mentira, va con problemas.

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